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El ácido auto de Keith Richards

El mítico guitarrista de los Rolling Stones, tuvo un compañero inseparable, una joya que lo acompañó en los mejores momentos de su vida.

La década del 60 estuvo marcada por una fuerte revolución, en el ámbito de la música y de los motores. Los Rolling Stones, llegaban a ser mundialmente conocidos, con Mick Jagger de líder y a su lado el enigmático guitarrista, Keith Richards. Ambos sintieron el dulce sabor de la fama, los placeres de la vida y los problemas con la policía.

En 1965, en pleno lanzamiento de su segundo álbum, Richards adquiere una fascinante joya azul, el Bentley S3 Continental Flying Spur, que fue bautizado como ‘Blue Lena’, en homenaje a una de sus actrices y cantantes favoritas de jazz, Lena Horne. Según el portal web del diario español, El Mundo.

Lo que más llamó la atención del coche fueron las especificaciones que pidió el músico, él quería que dentro del auto exista un compartimiento secreto para esconder sustancias prohibidas, y así no correr riesgos en caso de que la policía lo detuviera. Para mala suerte del músico, un par de años después, la policía inglesa puso en evidencia sus compartimientos secretos con drogas y sustancias ilícitas.

Unas de las historias más polémicas del guitarrista, fue cuando a pesar de contar con un juicio por posesión de drogas, en compañía de Brian Jones, el fallecido músico multi instrumentista, la modelo Anita Pallenberg, novia de Jones y la amiga de Richards, Deborah Dixon, se montaron en el ‘Blue Lena’ en dirección a un viaje lleno de ácidos espaciales, que los dejaron en Marruecos, entre fuertes temas de infidelidades y drogas. Estos llevarían al fin de la relación entre Brian Jones y Anita Pallenberg, para que la modelo inicie una nueva relación, esta vez con Keith Richards, con el que tuvo 3 hijos, en medio de una relación tormentosa que los llevó a romper lazos definitivamente en 1980.

El S3 Continental de Richards, era una pieza de colección, solo construyeron 87 unidades en edición limitada. Para el guitarrista, tenerlo significaba romper esquemas y normas sociales. Al igual que la letra de todas sus canciones.

Después de un accidente en Europa, el guitarrista de los Rolling Stones, decide vender el auto. Contaba con un motor V8 de 6.2 de cilindrada y la carrocería era completamente de aluminio hecha a mano.

Desde su primera venta, fue a parar con cuatro dueños distintos, hasta que finalmente fue subastado en el año 2015, por un valor de 763.100 libras esterlinas, que se aproxima a más de un millón de euros.La venta se realizó en la casa de subastas ‘Bohams’ en Goodwood, Inglaterra, donde Chris Evans fue el presentador.

Para Richards, ‘’era un coche destinado a ser conducido rápido y de noche’’. Esperemos que el ‘Blue Lena’ siga transitando con el mismo ímpetu de hace 50 años, al igual que el guitarrista, con una Telecaster en mano, la continúa rompiendo en cada escenario.

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